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lunes, 27 de diciembre de 2010
Parajes
No lo encuentro. ¡Oh, demonios! No está el lugar donde he de acuchillar la náusea asesina que tengo dentro. Lo busco en recuerdos viejos, lo intento en lo que antes escribía, lo extraño sin siquiera haberle permitido nacer, y como ya no soy el mismo, definitivamente no es ningún lugar donde haya yo estado o concebido estar. No hay descanso en el lugar que busco, pues no es un remanso vacacional. No hay tampoco siquiera un hálito de violencia. No hay temblores. No existen bestias. No pululan bichos sin sentido, ni embellecen ramilletes de pétalos, ni cohabitan mis iguales. Es un emplazamiento sin lógica y sin vigor. El lugar a donde quiero ir y destruir es un páramo sin vida donde sólo yo puedo estar, donde sólo yo puedo gritar, y llamar a todas aquellas cosas y personas que deseo devastar para que aparezcan frente a mí desapercibidas, sin conciencia y definitivamente listas para morir bajo el yugo de mis homicidas manos...
martes, 1 de julio de 2008
Acto reflejo
Es como el impulso que tienen los adolescentes cuando simplemente les viene una explosión de adrenalina, hormonas o no-sé-qué-demonios-les-pasa que de repente sienten la necesidad de gritar o de llorar o de pegarle a alguien. Es como el instinto que tiene usted, que es mujer, de platicar y platicar como pájara con sus amigas cuando se va al café. Es como cuando te sientes avergonzado sin saber por qué, como cuando tienes la piel reseca y te empieza a dar comezón en el culo justo cuando estás sentado frente a tus compañeros de trabajo, como cuando tienes todo planeado para un momento determinado de tu vida y precisamente en el momento más crucial decides hacer algo diferente que igual y te convierte en un héroe o en un perfecto pendejo. Es como la imperativa rechingada gana que nos da por contestar algo verdadero a pesar de que quizás sepamos o no que se espera otro tipo de respuesta. Es como tener empatía involuntaria por el idiota que no merece ni un insulto de tu atención. Es como sentirse perdido y querer destruir todas las cosas bellas del universo para que nadie las disfrute. Es como caer y levantarse. Es como morir cuando te martillean el cráneo. Es como quererlo todo y un día simplemente rendirse. Es como irte a ver los aparadores del mall aún cuando no tienes dinero. Como no reconocer tus errores cuando te los mencionan. Como titubear cuando te descubren en una mentira. Como sentir náuseas cuando ves cómo matan al cerdo en la otra acera para hacer chicharrón. Como ver a tu novia toda vestida encantadora y eternamente memorable y voltear a ver cómo te ves de saberte tan repentinamente insignificante a su lado. Como sentir tu vista nublada cuando te levantas muy rápido. Como protejer tu rostro del sol cuando de repente sales a descubierto y comienzas a estornudar. Como un reflejo simple. Como un impulso ignoto.
Así es como a veces siento que quiero matarte...
Así es como a veces siento que quiero matarte...
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